La gestión de la ética empresarial

En estos momentos es muy fácil hablar de ética, cada día aparecen nuevos personajes involucrados en casos de corrupción política y fraude fiscal, gente que ha estado en primera línea mediática, con una imagen intachable de seriedad y confianza, y ahora de repente se les ha involucrado  y acusados de delincuentes.

Ahora parece que solo son culpables los políticos y los empresarios de todo el dinero robado o defraudado al estado, y que los pequeños hurtos no tienen importancia.

Las empresas y las corporaciones públicas deben asumir la gestión de la ética y/o de la responsabilidad social corporativa, pero no es fácil. Se crean modelos de conducta, protocolos de actuación decálogos éticos, comités deontológicos, pero la final cuál es el objetivo, decir a nuestros accionistas que somos éticos y confíen en la gestión de la directiva, o en un tipo de marketing para los clientes y de esta manera provocar la compra de nuestros productos o servicios.

La ética es algo más, no es un medio para ganar dinero, no es un medio tampoco para justificar una acción, tampoco es una fórmula de marketing social, ni una manera de desgravar impuestos. La ética es una modelo de comportamiento personal, que intenta preservar unos valores universales basados en el respeto a la vida y a las personas, y debería cumplir los siguientes preceptos:

Lo que No es ética

– Aportaciones dinerarias a fundaciones culturales, universidades, …

                – Pagar salarios altos.

                – Campañas “verdes”: a favor del medio ambiente, ecología, ..

                – Disponer de un código “ético”.

                – Campañas: domiciliación nóminas a cambio de donar dinero cruz roja.

                – La utilización la ética como base de una campaña publicitaria

Un modelo de ética personal debería cumplir:

  • Individual.
  • Coherencia.
  • Estabilidad y homogeneidad en el tiempo.
  • Respeto a unos valores universales y prioritarios.
  • No usarlo formal y repetidamente.

Para la gestión de la ética o de la responsabilidad social corporativa de una organización debemos empezar desde la cúspide, el mismo presidente o máximo ejecutivo debe asumir la responsabilidad de predicar con el ejemplo y serlo realmente, y la comunicación de su comportamiento hará que la organización ejerza la ética como un auténtico valor, sin necesidad de códigos ni protocolos.

Los dos problemas que tenemos en nuestras organizaciones tanto empresariales y sociales, son:

  • ¿Tenemos dirigentes con sentido y sentimiento ético?
  • Y lo más importante, ¿la ética genera beneficio económico para la organización?

Por lo tanto dada la dificultad de cumplir los dos anteriores requisitos, lo mejor es la renovación de manera periódica de los cargos, como el césped que hay que ir cortando cuando crece, y si lo dejamos muy alto hace más difícil su corte y además estropea  toda la plantación.

Jordi Vilajosana

Profesor y emprendedor

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