Caminante no hay camino se hace camino al andar…crecer en felicidad con el running

¿Existe el destino? ¿Nuestra vida está predeterminada? Pues no lo sé, ¿Es importante saber si tenemos el futuro predeterminado?, pues es otra pregunta que tampoco me inquieta. Podría ser o no, que existiera un destino más o menos prefijado, del cual no nos podemos sustraer, pero la vida es un camino que debemos andar, al ritmo que sintamos mejor y en la dirección que nos apetezca ir.

Hace unos 5 años tome la decisión de correr una maratón, no fue un acto racional, vino motivado por el tener un propósito ambicioso y a priori un casi imposible de conseguir, tenía 45 años y hacía 20 que no hacía deporte, solo de manera esporádica, y este objetivo se convirtió en un importante reto.

Al comentarlo en familia, la reacción fue lógica: estás loco, cuidado con tu corazón, vas a durar poco en esta aventura,…  Solo un amigo me dijo, adelante si quieres te ayudo.
Ahí empezó la aventura que ha cambiado mi vida. La gente piensa que lo complicado es la carrera de 42 km, y lo es, jajá, pero el esfuerzo y perseverancia empieza en los entrenamientos, y es muy importante que alguien te ayude, te entienda y sobre te empuje.
El primer día de entreno, en el paseo marítimo de Caldetas d’estrach, fue…., un desastre, empecé a correr y tenía delante de mí,  más de 2 km de paseo marítimo, a los 10 minutos ya estaba jaleando, ahogado con mí respiración, y pensé: ¿Yo tengo que hacer 42,186 km?  De vuelta a casa me moje la camiseta y le dije a mi mujer: fantástico será fácil ponerme en forma.

Al principio me auto engañe, con frases como “yo Jordi puedo correr la maratón“, opté por empezar despacio y por etapas, con objetivos asumibles, de ésta manera iría adquiriendo confianza y seguridad en mis posibilidades. Primero empecé por correr 15 minutos, de manera consecutiva y sin parar. Poco a poco, fuí añadiendo minutos a mis entrenos, pero sin ansiedades innecesarias, pero con determinación.

Pensar en  que la carrera serán más de 4 horas corriendo,  ufff podría superarme, así que empezar por etapas en base objetivos asumibles me fuñe muy bien. Primero fueron 15 minutos, luego 30 minutos, 45 minutos y finalmente 1 hora. Seguí los consejos de un amigo y corredor. Lo importante me decía es poner km en mis piernas y mi cabeza, me tenía que habituar a correr y no sólo con las piernas, sino también a mi mente, debía gestionar mis pensamientos, me dijeron, lo más importantes es la cabeza.
En los entrenos aprendí mucho sobre la importanciá del  chequeo cabeza, corazón y piernas, y la sorpresa es que cada día era diferente.

Algunos días, mi ritmo cardiaco iba acelerado, otros notaba mis piernas entumecidas, en otras ocasiones, mi cabeza que decía que no debía correr ese día, y otros, realmente me sentía fantástico.

Lo más importante que iba descubriendo, es que me estaba encontrando conmigo mismo, solo, en silencio y sintiendo una buena colección de sensaciones nuevas.

Notando. sintiendo todo lo que le ocurría a mi cuerpo, podía focalizar mi atención en el silencio y me hacía sentir muy bien. Con los entrenos conseguí relajarme y abstraerme de todo mi mundo exterior y me gustó.
Todo el proceso fue una experiencia increíble, y al final se convirtió sin querer en un proceso de crecimiento personal y de felicidad.

 

Jordi Vilajosana Profesor y Emprendedor social.

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