¿Queremos ser felices?

¿Por qué queremos ser felices?

No es una cuestión de querer, es una cuestión de sentir. Yo puedo querer ser feliz, pero no sentirlo. Pero también es verdad que es algo que podemos trabajarlo. Nos levantamos por la mañana y podemos decidir cómo queremos vivir este día. Es una cuestión interna y de práctica.

Podemos dar el poder a la mente o podemos dar el poder al corazón. La mente nos lleva a conectar con las cosas que ya conocemos y que son limitadas, pero cuando conectamos con el corazón nos lleva a traspasar esas limitaciones. Nos lleva a ser nosotros mismos y no lo que quieran los demás que seamos. Para nosotros es una de las cosas que nos conectan con la felicidad.

La felicidad son esas pequeñas cosas que te hacen sonreír, cuando haces una respiración y te haces consciente de ella, cuando llenas el pecho te sientes completo. Es algo muy grande que está dentro de ti, que no necesitas nada ni a nadie para sentirla, tú eres suficiente para darte felicidad.

Todos queremos ser felices, pocos decimos que no queremos, y damos razones,  por ejemplo, pérdida de un ser muy querido, pero en cambio sí que tenemos un listado, algunas veces muy largo, de factores que nos impiden ser felices: vinculados a nuestro entorno familiar y pareja, a nuestro trabajo, circunstancias coyunturales acontecidas,… Pero rara vez nos hacemos plenos responsables a nosotros mismos, de nuestra no felicidad. Lo primero que debemos aceptar en éste camino a sentir nuestra plenitud/felicidad, es que somos los únicos responsables de ello, no es un camino fácil, condicionantes tenemos, tanto externos como internos, nosotros mismos somos nuestro principal enemigo, nuestra mente, es como un duendecillo que no deja que nuestra energía se libere tranquilamente.

 

¿Que entendemos por felicidad?

 

Estado de plenitud y equilibrio personal, que nos produce una sensación de placer y tranquilidad.
Para poder llegar a este estado de felicidad,  deberíamos poder conectarnos con nuestro YO, más íntimo, y también más simple, despojándonos de todo aquello que nos condiciona más, que es nuestra mente. Esta mente, que con nuestras memorias (conscientes o no), nos condiciona y nos amarga la vida, si la dejamos actuar.

El primer paso, seria tomar consciencia, que tenemos pensamientos y memorias que limitan nuestra felicidad, y seguro, que algunos de ellos no somos conscientes, y los tenemos muy escondidos dentro nuestro.

El equilibrio personal es un proceso continuado, desarrollado sin ansiedad, solo por la búsqueda de la recompensa que nos provoca la sensación de plenitud. Los inputs externos son poderosos, y nos hacen perder el sentido real de la vida, y para encontrar el equilibro y requilibrio personal debemos tomar nuestra atención de manera sosegada.
Hace unos años, la lectura de un libro, me causo un impacto importante, uno de los consejos del autor era, dedicarnos un rato cada día para nosotros mismos, y era pensar y focalizar nuestra atención en nuestra respiración, en algo tan simple como es seguir el aire, desde que lo inhalamos hasta lo exhalamos.

En estos momentos no tenemos un motivo para ser felices, solo la propia recompensa de los momentos de plenitud que disfrutamos, y absorber sin prisas pero sin pausas, aquellas memorias que aún tenemos que limitan nuestra felicidad.

 

Ana Cano Terapeuta en procesos personales y Jordi Vilajosana Emprendedor social y Profesor Universidad

 

You May Also Like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Visit Us On FacebookVisit Us On TwitterVisit Us On InstagramVisit Us On Linkedin