La aplicación de protocolos y registros en una residencia gerontológica

Hace unos años, estaba en la residencia a primera hora de la mañana, y previo a una reunión con todo el equipo, la directora estaba revisando los registros del centro, y me comenta:

  • “Según estos papeles, la Sra. XXXX, ha fallecido, lleva 30 días sin orinar, ni defecar, ….”, y me comenta con cierto desespero: “¿Qué tengo que hacer para que las auxiliares y enfermeras rellenen correctamente los registros?”.
  • Mi contestación fue: “¿cuál es el objetivo real de los registros?, evitar la sanción de la inspección de asuntos sociales, sancionar o castigar a los trabajadores de la residencia por si no lo rellenan o es un elemento de gestión del centro.

La gestión por protocoles y registros en un centro gerontológico, en España, no es voluntaria, sino viene impuesto por ley, y puede suponer sanciones muy importantes, incluso su cierre. Por lo tanto los protocolos y registros puede ser visto como un instrumento coercitivo e impuesto al equipo sociosanitario de los centros, y que conlleve cierta desgana y si interés el tener que cumplir dichos requerimientos.

No entraremos en las razones por que la administración pública, obliga al cumplimiento de éste tipo de requerimientos, y que utilidad aporta al sector gerontológico, pero es evidente que su aplicación obedece a querer estandarizar un modelo de gestión gerontológico mínimo en todos los centros, públicos y privados, pero que está sujeto  a los condicionantes económicos del presupuesto gubernamental y de nuestra sociedad en sí misma.

Si utilizamos los protocolos y registros como un instrumento de control y posteriormente sancionador, en nuestros centros, sea por que la administración pública nos lo requiere o porque es una manera de supervisar el trabajo del equipo, no maximizaremos su utilidad. Hay que evitar que se vea el registro como un elemento sancionador o de presión por parte de la dirección del centro, ya que el trabajador no lo utilizará plenamente para transmitir información y lo verá como instrumento que le puede causar más problemas que beneficios en su día a día, si además para cumplimentarlo, se le exige hacer deprisa y algunas veces fuera de su horario normal.

No es fácil, ya que llevamos muchos años gestionando nuestros centros, utilizando los protocolos y registros como elementos de presión al trabajador sociosanitario, pero la gran utilidad es utilizarlos como un elemento de gestión  y un instrumento para conseguir mejorar el nivel de calidad y ofrecer el servicio más adecuado a los residentes.

Cuando los registros los convertimos en indicadores, seremos capaces de medir nuestra gestión y toda mejora se podrá cuantificar y comprobar, y sobre todo de premiar.

El reconocimiento del trabajo realizado de manera objetiva, aporta un plus de entusiasmo y mejora productiva muy interesante e importante.

Jordi Vilajosana

Emprendedor y profesor de universidad

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